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Sentido cristiano de la muerte

publicado a la‎(s)‎ 28 oct. 2016 1:52 por Daniel Zanón Sandoval

   Se acerca la festividad de Todos los Santos y en el colegio hemos acogido la propuesta de la Fundación Colegios Diocesanos de incluir en el Plan de Acción Tutorial un trabajo sobre el sentido cristiano de la muerte.  Los niños, desde pequeños, hacen preguntas, construyen sus propias ideas y sacan conclusiones sobre este tema y nosotros, familia y colegio, tenemos que acompañarles en este proceso, entendiendo sus preocupaciones e intentando dar respuesta a sus inquietudes.


Por eso hemos preparado una sesión para cada uno de los niveles del centro en la que se persiguen los siguientes objetivos:

 1.       Entender la muerte como una parte del ciclo vital de los seres vivos.

2.       Eliminar el concepto negativo de la palabra muerte.

3.       Descubrir el sentido cristiano de la muerte.

4.       Aprender a vivir para poder morir.

  

Entender la muerte como una parte del ciclo vital de los seres vivos

                Todos los seres vivos tienen un ciclo vital común (nacer, alimentarse, crecer, relacionarse, reproducirse y morir) que nuestros niños y niñas aprenden desde pequeños. La muerte es parte de este ciclo y es algo natural. Por tanto, la muerte debería tratarse con más normalidad.

. Desde que nacemos estamos expuestos a la muerte, la de nuestras mascotas, la de personas de nuestro alrededor, conocidos, familia… Es por eso que debemos estar preparados para afrontar estas situaciones y el primer paso es ser conscientes de que puede pasar. No tratar el tema con secretismo o con miedo.

  

Eliminar el concepto negativo de la palabra muerte

                Asociado al significado de "muerte" solo nos vienen a la mente palabras como "dolor", "final", "tristeza", "separación"...

                Está claro que todos esos sentimientos que nos evoca la muerte son comprensibles, normales y sanos. Es natural sentirse triste cuando perdemos a un ser querido, y es bueno saber que podemos y debemos sentirnos así, que no hay porque esconderlo o fingir que nos afecta menos de lo que lo hace.

Pero el tiempo y el poder hablar de ello, compartir con nuestra familia y amigos cómo nos sentimos, poco a poco nos ayuda a lidiar con esos sentimientos que se van transformando y van perdiendo intensidad hasta que encontramos paz con lo sucedido, aunque sigamos echando de menos a la persona que ya no está.

  

Descubrir el sentido cristiano de la muerte

Nosotros los cristianos no consideramos la muerte únicamente como el final de la vida. Porque las personas no sólo somos cuerpo, también somos alma. Sí es cierto que la muerte acaba con la vida en la tierra, pero abre la puerta a la vida eterna. La muerte acaba con la vida de nuestro cuerpo, pero libera nuestra alma. Incluso Jesús que es Dios, murió como todos los hombres, pero Él resucitó para salvarnos y ofrecernos una vida para siempre con Dios.

En la oración del Credo finalizamos diciendo:

“(..) Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.”

Es nuestra Fe, la que nos hace creer que cuando el cuerpo muere, el alma se reúne con Dios y espera en Él.

Resulta curioso que esta Fe sostenga que para llegar a la Vida hay que pasar por la muerte. Éste es el misterio de la Fe cristiana. Es Jesucristo el que da un sentido nuevo, pleno y lleno de vida al dolor y a la muerte: “Yo soy la Resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” (Jn 11: 25- 26).

Y por ello la Iglesia celebra dos días relacionados con las personas que ya han muerto antes que nosotros. El día 1 de noviembre el día de todos los Santos, en el que recordamos a todos aquellos que murieron defendiendo la Fe cristiana y viviendo según el ejemplo de Jesús, y que sabemos que están ya en el cielo con Dios. Y el día 2 de noviembre en el que recordamos a todas las personas que han muerto, y pedimos que estén ya con Dios y que puedan interceder por nosotros. En estos días es normal acudir al cementerio a visitar las tumbas de nuestros familiares fallecidos, llevar flores, ir a misa y rezar por ellos.

 

 Aprender a vivir para poder morir.

                 Ya sabemos que la muerte es un hecho seguro en la vida. Que la muerte nos produce sentimientos de tristeza porque nos aleja de las personas que nos importan y a las que queremos, pero que podemos encontrar paz en la Fe cristiana que nos lleva a creer en la Vida más allá de la muerte. Por último, ser conscientes de que no sabemos cuándo va a llegar el momento de la muerte de cada uno. Ni el nuestro, ni el de las personas de nuestro alrededor. Es por eso que debemos vivir la vida con amor. Amor a la vida en sí misma, a nuestro entorno, a nuestras oportunidades y a las personas de nuestro alrededor. Tratar a la gente con respeto, no buscar problemas o enemistades, o alargar enfados o discusiones porque no podemos saber cuándo será la última vez que podamos ver o hablar con alguien.

  

Os animamos a tratar este tema en casa, a preguntar por lo que se ha dicho en el cole y a vivir los días que vienen disfrutando de la compañía que tenemos y a recordar a las personas que queremos tanto y que ya no están.

¡Feliz día de Todos los Santos!


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