CURSO 2016 - 2017

          En el Nuevo Testamento podemos conocer muchas cosas de las que Jesús dijo a las personas con quienes vivió. Sus palabras son también para nosotros. ¿Recuerdas? El año pasado nuestro lema era «¡Convertíos y creed en el evangelio!» Con estas palabras que aparecen en el versículo 15 del capítulo 1 de San Marcos, Jesús, después de que Juan lo había bautizado y el Padre le había dicho «Tú eres mi hijo, el amado, mi predilecto», Jesús nos decía «convertíos» y «creed». Sin duda porque ellos y cada uno de nosotros necesitamos cambiar y además sólo lo podemos hacer contando con Él y para eso necesitamos creer. Así pasamos de la tristeza a la alegría, de la oscuridad a la luz…

        
  Este año, en los últimos versículos del capítulo 28 de San Mateo, el evangelista está narrando lo que ocurrió tras la resurrección de Jesús. Debió de ser impresionante, tanto para los defensores y seguidores de Jesús como para quienes lo acusaron y colaboraron para matarlo en la cruz. Lo habían visto morir, su cuerpo había desaparecido del sepulcro y las mujeres decían que lo habían visto resucitado. Ni los discípulos daban crédito. Era difícil de creer aunque Jesús había resucitado a algunas personas.


          Es en este contexto cuando Jesús resucitado se aparece a los discípulos en Galilea, en el monte que Él les había indicado y les dice: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». A nosotros Jesús nos ha dicho que Él lo puede todo. Nos ha pedido que se lo digamos a todos y que contemos de Él lo que sabemos para que los demás también puedan conocerle. Él sabe que esto no es fácil. Por eso nos recuerda que está con nosotros todos los días, siempre.





CURSO 2015 - 2016





               

                En el dorso de las agendas aparece el lema con el dibujo que lo acompaña. Al fondo de la imagen vemos una ciudad (edificios que pueden ser cualquier cosa: escuela, vivienda, gimnasio, tienda...) en la que transcurre la vida de las personas.

                En la parte izquierda de la ciudad el fondo está gris, en penumbra, sin claridad. En esta imagen las personas aparecen algo tristes, aunque podría no ser así y que estuvieran sonriendo: todas las personas viven de forma distinta, como saben, como pueden...

                En el centro aparece una joven sonriente que tiende las manos e invita a pasar a la zona con más luz y color, pasando por la iglesia. De esta forma van acercándose a Dios y conociendo su Palabra. Con Jesús, en la Iglesia, la vida es de otro color.

 

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                Aquí les preguntamos sobre ellos mismos: ¿Quién puedes ser tú en esta imagen? ¿Dónde estás? ¿Siempre te ves en ese mismo sitio o vas cambiando según los días, los años que han pasado...?¿Sabes que significa la palabra "Evangelio"? ¿Crees en esta Buena Noticia?

                Como reflexión comentar que Evangelio (Buena Noticia) admite muchas respuestas correctas: la Buena Noticia que es el nacimiento de Jesús (es una persona  como nosotros y nos entiende y acompaña); la Buena Noticia del Amor de Dios, que nos ha creado y nos ha dado una vida plena y en compañía de personas que nos quieren; la Buena Noticia del Perdón, ya que, hagamos lo que hagamos nuestro Padre siempre está esperándonos para abrazarnos y volver a empezar de cero; la Buena noticia de la Resurrección, que nos abre la puerta a vivir para siempre y que hace posible que vivamos aquí en la tierra la felicidad plena que nos espera en el cielo.

              

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                También necesita explicación el primer verbo: "convertíos". En esencia nos habla de dos acciones de Dios que nosotros necesitamos experimentar en primera persona para poder ponerlas en práctica: el perdón y la misericordia.

                La clave es que uno mismo se sienta perdonado por los demás (padres, profesores, amigos...) y poder extrapolarlo al perdón más grande que es el del Padre. Solo si has vivido el perdón podrás perdonar a los demás. De lo contrario encontraremos una persona inflexible e incapaz de ponerse en la piel del que se equivoca.

                Y respecto a la misericordia es bueno hacer presente que el Papa Francisco ha convocado a la Iglesia a vivir el año de la Misericordia. Ya lo hemos visto en el lema del Domund. La misericordia consiste en amar al otro cuando es débil, pobre, necesitado... es decir, cuando amarle no nos reporta ningún beneficio o satisfacción o cuando más cuesta hacerlo. Vivir la misericordia de Dios es habernos sentido amado cuando menos lo merecíamos. Si lo has experimentado, eres capaz de ponerlo en práctica con los demás (querer a este compañero de clase que siempre está solo, hablar con esta niña que es muy aburrida o, como profesores, comprender plenamente a este niño/a que es pesado/a, que no quiere trabajar... 

                Por tanto, convertirse es haberse sentido así con Dios y poder actuar de esta forma con los demás. Esto también es Buena Noticia.

 

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                Respecto al cartel, vemos representados los momentos más importantes del curso. Tiene como finalidad plantear un recorrido. Este año ocurre en el interior de un edificio, que puede ser el propio hogar o el colegio; son espacios en los que convivimos con otras personas: familiares, compañeros, profesores, amigos...

                A lo largo del curso un día va seguido del siguiente, una festividad o momento importante al siguiente; en el calendario, en cada año y en nuestra propia vida es así también.

                Compartimos el mismo espacio, convivimos, lo que uno hace le afecta también al otro. Vamos recorriendo el camino, subiendo a pisos superiores, viviendo experiencias que nos van conformando como personas.

                Detrás del edificio en el que estamos viviendo juntos aparece una Iglesia, con la cruz en lo alto y una campana que nos llama a acercarnos a ella. La Iglesia es el templo y también lo somos nosotros.



¡Dios te quiere como eres! ¡Alégrate! ¡Ama!